ACTO I
Eterno rival de la infancia, hoy asumamos
nuestra gran victoria o, mejor dicho: nuestra gran derrota.
Ya no existe competencia entre nosotros, más
solo miradas deseándose en complicidad.
Complicidad que se alejó por hechos
irresponsables que afectaron el presente.
ACTO II
Tus ojos y tu cuerpo me envuelven,
Tranquilas y frenéticas melodías resuenan en
cada movimiento y me encanta,
Más no deseo pensar en eso que se quedará en
fantasías
Y representaciones mentales que con el tiempo
carecerán de nitidez.
ACTO III
Sonrisas, escalofríos y placer traspasan mi
coraza
Y ¿sabes algo? Disfruto tu compañía y a veces
no sé
El solipsismo de mi existencia me hace ver
que esto es tan surreal,
Aunque dudo que carezca de sentido.
ACTO IV
Sin embargo, esto tan intenso se desvaneció
ante un sesgo,
Que no dejó predecir la decepción
Y termino por difuminar al hombre
transformado, inteligente, resiliente, de mente vivaz e independiente
Emocionalmente empático, atento y amable que
algún día conocí.
ACTO V
Disfrutémoslo, disfruto y disfrútalo…
En un universo paralelo, en otra vida
Donde la responsabilidad sea el valor más
importante de amor propio.
ACTO VI
Mientras tanto, en un plano actual, no estaré
en tu vida validando errores de ambos
Puesto que he decidido que lo más importante
es conservar mi valor
Y prevenir daños colaterales.
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